Davisa
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Nuestra historia

Cómo llegamos hasta aquí

La versión larga, contada en primera persona por Isabel y David. Desde el pasillo de 7 m² de la tía Pilar hasta tres extensiones grandes, cuatro oficinas y 23 años de independencia.

2003 · El origen

Cómo empezó todo: el verdadero origen de Davisa

Mucha gente piensa que Davisa empezó en 2003… pero en realidad la historia viene de antes.

David todavía estaba estudiando Ingeniería Informática, y ya tenía el sueño de montar una empresa. Tal era la ilusión que en todos sus apuntes escribía en la esquina superior izquierda las letras DAVISA.

Un día le pregunté: —«¿Y eso qué significa? ¿Por qué lo pones en todos lados?» Y él, muy serio, me contestó: —«Tú todavía no lo sabes… pero nosotros, tú y yo, vamos a tener una empresa que se llamará DAVISA.»

Cuando terminó la carrera, empezó poco a poco: reparando ordenadores, vendiendo cartuchos de tinta y haciendo pequeños programas informáticos. Pero su gran ilusión la compartió un día en una comida familiar con su tía Pilar. A ella le entusiasmó tanto la idea que, literalmente, le impuso abrir su primera tienda… en el pasillo de su casa, que estaba muy bien ubicada.

Así nació Davisa: en un pasillo de apenas 7 metros cuadrados. Todavía me acuerdo cuando David intentó contratar a su primer empleado. El chico entró, miró alrededor y dijo: —«¿Esto es… un pasillo, no?»

En paralelo, David trabajaba en una gran empresa de fabricación, Gesan, dedicada a grupos electrógenos. Allí conoció el mundo Microsoft. Era responsable de informática y uno de sus proyectos más importantes fue la implantación de un ERP. Tuvo que liderar el proyecto internamente y externamente, porque los consultores del proveedor no entendían la fabricación. Con autoaprendizaje y analizando las necesidades de la empresa, consiguió implantar con éxito el ERP.

Recuerdo perfectamente el día que llegó a casa y me dijo: —«Se acabó vender ordenadores y cartuchos de tinta. Ya sé lo que quiero hacer: vamos a ser partner de Microsoft. Esto sí es lo que me gusta de verdad.»

Y así empezó nuestra especialización en fabricación y logística.

Mientras tanto · Desde la obra

Cómo nació dvproject

Mientras David sacaba adelante a la pequeña Davisa, yo estaba 100 % inmersa en mi empresa familiar, dedicada al sector de la construcción.

Al igual que David, había estudiado Informática de Gestión. Y por eso, para mí era imposible concebir una empresa sin un sistema robusto de gestión integral. Así fue como nació dvproject. Empezamos a construirlo sobre un ERP de Microsoft que por aquel entonces se llamaba Navision. Lo que más me obsesionaba era que en una misma pantalla pudiéramos ver todo el proyecto: certificar, facturar, navegar por los costes… tenerlo todo bajo control.

Mi responsabilidad era enorme. Desde el primer día en la oficina, mi padre —sin experiencia previa por mi parte— me delegó el peso completo de ventas, compras, negociaciones, finanzas y contabilidad. Él se encargaba de la planificación, la ejecución y la calidad.

Fue una época durísima. Especialmente cuando me planteó mi primer gran reto: una promoción inmobiliaria. Un día llegó y me dijo: —«He comprado un terreno con mi propio dinero. Quiero que hagas una promoción de unas 25 viviendas unifamiliares. Y además… me devuelves el dinero del suelo con un 9 % de interés, como si fuera un préstamo.»

Yo tenía 21 años. Y claro, en mis primeras reuniones con proveedores no dejaba de escuchar comentarios como: —«¿Pero tú cuántas veces has pisado una obra?»

Así que decidí que iba a aprender. Por las mañanas trabajaba en la oficina… y por las tardes me iba a la obra. Limpiaba baldosas, cortaba ladrillos, recogía escombros, medía con mi padre y mi hermano, subía herramientas a la cubierta… hasta aprendí a caminar sobre las tejas sin romperlas. Todo con un único objetivo: entender la obra desde dentro.

Esa experiencia me cambió. Me obligó a optimizar mi ERP, a automatizar procesos, a adaptarlo a la realidad del día a día en la construcción. Mi tiempo era limitado, así que necesitaba controles. Y aprendí a gestionarlo todo a través del sistema: no aceptaba un solo dato sin contrastarlo en el ERP.

Reconozco que endurecí bastante. Pero fue necesario.

Algunas personas me han dicho: —«Tu padre fue muy duro contigo, ¿no?» Y yo siempre respondo lo mismo: él confió en mí. Me dio la oportunidad. Y sin saberlo, me estaba preparando para épocas convulsas. Y algo todavía más importante: me enseñó a ganar dinero.

Independencia

Por qué seguimos independientes cuando otros fueron absorbidos

No hay una sola razón, sino un conjunto de principios que nos han guiado desde el inicio.

Respeto a nuestro sector. Primero hacia uno mismo como profesional, después hacia nuestro equipo y, por supuesto, hacia la marca que representamos.

Respeto a la competencia. Porque hay espacio para todos, y a veces la colaboración con otros te hace más fuerte.

Pasión por el sector al que ayudamos con nuestra tecnología. Cuando veo una promotora o constructora bien organizada, que gana dinero y tiene una dirección clara, siento verdadera admiración. David, por su parte, tiene una cualidad única: es capaz de hablar de tú a tú tanto con un CEO como con el operario que está en el rincón de la nave… y hacerle sentir importante dentro del ERP.

Quizás todo se resuma en una idea: el secreto está en nuestra capacidad de innovar desde el conocimiento real del sector.

Si no hubiésemos vivido en primera persona las experiencias de la construcción y la fabricación, jamás habríamos entendido tan bien al cliente ni nos habríamos sentido parte de su mundo.

Y hay algo más: desde el principio hemos decidido mantenernos independientes, rechazando distintas ofertas de compra. Creemos que aceptar una adquisición significa perder la esencia de Davisa. Nuestra apuesta siempre ha sido por la continuidad, y hoy nos enorgullece que nuestros hijos, también ingenieros informáticos, trabajen con nosotros.

Porque Davisa es mucho más que una empresa: es la pasión por lo que hacemos, el orgullo de haber empezado de cero y la certeza de que seguiremos avanzando a nuestra manera, sin perder nuestra esencia.

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