dvproduction trazabilidad: ERP de fabricación industrial
Reconstruir el recorrido de un lote a base de albaranes y Excel es lento y arriesgado: dvproduction mantiene la trazabilidad viva dentro de Business Central.
Suena el teléfono: un proveedor avisa de que un lote de materia prima puede estar comprometido, o un cliente devuelve producto por un defecto. Y empieza la carrera: albaranes, hojas de cálculo, correos y alguien reconstruyendo a mano en qué órdenes de fabricación entró ese material. Mientras tanto, no sabes si tienes que retirar diez palés o toda la producción del mes. La trazabilidad de dvproduction sobre Business Central existe para que esa carrera no ocurra: la cadena ya está registrada antes de que suene el teléfono.
¿Qué significa trazabilidad total y en qué se diferencia de la básica?
Trazabilidad es poder recorrer un lote en los dos sentidos. Hacia atrás —ascendente— para saber de qué materias primas, proveedores y certificados salió un producto. Hacia delante —descendente— para saber a qué productos, pedidos y clientes fue a parar un lote de entrada.
Business Central ya trae seguimiento de lote y número de serie de serie. Lo que añade dvproduction es la parte industrial: varios niveles de semielaborado, consumo declarado desde el propio puesto de planta, mermas imputadas al lote, controles de calidad ligados al proceso y el ejercicio de trazabilidad resuelto en una pantalla. La diferencia práctica no es “tener el campo lote”: es que el lote se rellene solo, sin depender de que alguien se acuerde.
¿Cómo se encadena un lote de principio a fin?
Se encadena en cuatro momentos, y ninguno requiere trabajo extra si el flujo está bien montado.
- Recepción. El material entra con su lote, su proveedor, su caducidad si la tiene y su certificado. Regla de oro: nada entra sin lote.
- Consumo. Al declarar el consumo en la orden de fabricación —desde el terminal de planta, leyendo la etiqueta— el lote consumido queda unido al lote de producto que se está fabricando.
- Fabricación. Cada operación, cada máquina, cada turno y cada control de calidad quedan asociados a ese lote. Si hay varios niveles de semielaborado, la cadena se mantiene nivel a nivel.
- Expedición. El lote de producto se asocia al albarán, al pedido y al cliente.
Ahí está todo. El ejercicio de trazabilidad se convierte en una consulta, no en una investigación.

¿Qué se gana el día que hay un problema de verdad?
Se gana acotar. Casi todo el coste de una incidencia de calidad no viene del producto malo: viene del producto bueno que se bloquea por no saber si está afectado.
- Alerta de un proveedor. En lugar de parar todo, sale la lista exacta de órdenes afectadas, lotes de producto generados y clientes que recibieron qué cantidad. Se retira lo justo.
- Reclamación de cliente. Del lote devuelto se llega a la materia prima, la máquina, el turno y el operario. El análisis de causa empieza el mismo día, y si el origen es del proveedor, se reclama con evidencias.
- Defecto recurrente. Cruzando los lotes reportados con material, máquina y turno, el patrón aparece; sin trazabilidad, se discute durante meses.
- Auditoría. El auditor elige lotes al azar y se resuelven en pantalla mientras mira. Desaparece la semana previa de preparación de carpetas.

¿Dónde se rompe la trazabilidad en la práctica?
Se rompe casi siempre en los mismos cuatro sitios, y ninguno es culpa del software.
- Material que entra sin lote. Se dio de alta con prisa y ya no hay forma de encadenar nada. Si el lote no es obligatorio en el alta, tarde o temprano falta.
- Trazar solo el producto terminado. Si la materia prima y el semielaborado no se trazan, tienes media cadena: sabes qué vendiste, no de qué salió.
- No serializar lo que hay que serializar. En farma, producto sanitario, aeronáutica o ciertas piezas de automoción el número de serie es obligatorio. Hay que decidir en la implantación qué se serializa.
- El almacén. Es el punto más frágil. Si el operario coge “el primero que ve” en vez del lote que marca el sistema, la cadena registrada deja de coincidir con la real. Se resuelve con lectura por radiofrecuencia y reglas FIFO o FEFO, que es lo que aporta dvlogistic, el SGA —sistema de gestión de almacén—.
¿Y la calidad, va aparte?
No debería. La trazabilidad dice dónde estuvo el material; la calidad dice si cumplía. Juntas son útiles; separadas, cada una cuenta media historia.
Con los controles integrados en el proceso, una medición fuera de especificación puede bloquear el lote antes de que salga por la puerta. Cuando hace falta el aparato completo —planes de control, no conformidades, acciones correctivas, certificaciones ISO o IATF— la pieza que lo cubre es dvquality, la extensión de calidad para Business Central, que se apoya en los mismos lotes.
¿A qué fábricas les compensa de verdad?
Compensa si operas en sector regulado —alimentación, piensos, farma, cosmética, producto sanitario, automoción, aeronáutica—, si pasas auditorías periódicas o si tu cliente es una gran distribución o un fabricante final que exige trazabilidad documentada. En esos casos no es una mejora de gestión: es condición para poder vender.
Si fabricas producto sin requisitos de trazabilidad y sin cliente que la exija, el seguimiento estándar de Business Central puede bastar.
Dos casos con matiz propio. En alimentación, química y procesos, donde el lote manda y la normativa aprieta, el enfoque está en dvproduction para fabricación alimentaria y de procesos. En bienes de equipo o series cortas, donde cada unidad es prácticamente un pedido, el modelo correcto es el de fabricación por proyecto.
Por dónde empezar
La trazabilidad no se instala: se diseña. Antes de tocar nada, decide qué se traza por lote, qué se serializa, quién declara cada consumo y qué pasa cuando falta un dato. Después, la captura en planta hace el resto sola, porque el lote se registra en el mismo gesto con el que el operario trabaja.
El detalle funcional está en las funcionalidades de dvproduction, las dudas habituales sobre alcance e implantación en la FAQ de dvproduction y las modalidades de contratación en precios de dvproduction.

